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miércoles, 22 de diciembre de 2010

Las Juventudes socialistas y el PSOE de León se van de pintas a la Céltica

Después de hacer los madriles durante un par de años, me volví a León. Y con mi vuelta, me toca ponerme al día con las viejas amistadas que nunca se movieron de aquí. Sé bien que no lo hago con la debida celeridad, ni les dedico el tiempo que bien se merecen, pero tiempo al tiempo. Y estando enredado en esta tarea, ayer quedé con un viejo amigo en la Cervecería la Céltica de León, para tomarnos un par de pintas y charlar un buen rato. No les voy a contar como discurrió esta conservación. Pues al fin y al cabo, son iguales en todos los sitios del planeta: dos colegas que no se ven desde hace tiempo, se piden un par, recuerdan cosas del pasado, comentan como han ido estos años, las situaciones actuales, sentimentales y profesionales y como no, siempre se sacan las aficiones que se compartieron, todo entre risas e intentos de solucionar el mundo. Lo que sí les voy a contar es como nos conocimos y las circunstancias que nos rodearon, las implicaciones, pensamientos y concusiones que salieron entonces y siguen saliendo. Y para ello voy a ser totalmente sincero. Citaré algunos nombres y otros me los callaré por lealtad que por mi parte se han ganado algunas personas.

Todo empezó en el 2003. El Partido Popular gobernaba por mayoría, de por medio el Prestige, la guerra de Irak, la especulación inmobiliaria y un sin fin de debates políticas que llegaban a la calle y que en algunos jóvenes generaban gran controversia. Esto sumado a la ilusión que había supuesto para las personas más progresistas la elección de José Luís Rodríguez Zapatero como Secretario General del Partido Socialista Obrero Español en el 2000 y estando yo, en plena efervescencia de ideales, convicciones y decidido a cambiar España y el mundo como muchos otros jóvenes del planeta, decidí junto a otro amigo afiliarnos a las Juventudes Socialistas de León.

Llegamos a la sede con un triste chandal, zapatillas deportivas, sin afeitar y demás, en resumen, puercos. Echando la vista atrás supongo que según entramos, palabras como pardillos, despistados o perdidos serían las que se podían leer en nuestras caras. Aun así, íbamos decididos, no aspirábamos a nada, salvo a intentar cambiar para mejor las cosas y nos afiliamos del tirón. No pasó mucho tiempo para que empezásemos a conocer gente y participar en distintas actividades. En este contexto conocí al amigo con el que ayer me tomaba unas cervezas. También conocí a otras personas a las que hoy todavía considero amigos y aprecio.

Llegaban las elecciones generales del 2004 y conocimos a personas como Francisco Fernández, más conocido gracias a ese don tan leones de poner motes y que tan bien queda reflejado en las novelas del académico Luís Mateo Díez, como “Paco el raquetas” debido a su afición por el deporte del tenis, Ibán García, de aquella Secretario Provincial de Las Juventudes Socialistas de León, José Antonio Alonso, Amparo Valcárcel, José Antonio Losa y otros. Participamos en actos de campaña. Conocer a Zapatero era lo más. El peor momento, el 11-M, el mayor ataque a la democracia española por parte de unos fanáticos seguidores de Mahoma. Y no de otros por más que se empeñaran de aquella, dirigentes del PP como el Señor Acebes, llamando “Miserables” a todo el que pensara que no había sido ETA, como si en democracia cada uno no pudiese pensar libremente u opinar de manea diferente sin caer en el insulto. De casta le viene al galgo. Y también por más que siga empeñando El Mundo en lo mismo en su afán por dorarle la píldora al PP.

Contra todo pronóstico, aquellas elecciones generales de 2004 las acabó ganando el PSOE. Me acuerdo de la fiesta en la sede de la Avenida Suero de Quiñones con Pepe Giménez y Toño Alonso pululando por allí, mientras yo estaba bien atento a lo que decía mi radio Philips, que ya llevaba algún trote encima y que a día de hoy todavía respira voces. Y también recuerdo de acabar en un bar de Eras, pidiéndo un purito a Toño que me prometio y todavía espero. Pero de aquella algo ya me olía mal.

Por un lado el amigo que se afilió conmigo, dos amigas más y yo, seguíamos, después de seis meses desde que rellenamos las fichas, sin estar oficialmente dados de alta. Los trámites no se habían llevado a cabo y nuestras fichas habían desaparecido. Y por otro lado, Ibán García dejaba las juventudes para volcarse en el Partido y debía dejar un sustituto al que manejar sin partirse los cuernos. La opción que tenía era una opción más o menos consensuada, pero de repente se echó para atrás y tuvo que buscar otra alternativa no tan consensuada y entonces fue cuando aprendí muchas de las lecciones sobre política que hoy sé y aplicable a todos los partidos.

Iba a ser una elección "democrática en toda regla", y estaba todo listo, candidato a la vista, hotel Luís de León contratado con comida para celebrar el acto y a un par de días para ello. Cuando saltó la sorpresa, una sorpresa que algunos conocíamos, y no era otra que iba a haber otro candidato, del que aunque sepa nombre y apellidos no los voy a decir ni aquí ni ahora. Por desgracia, este tan incrédulo de si, decidió decirlo y por arte de magia, el congreso quedó automáticamente suspendido de un día para otro. Con la supuesta pérdida del dinero de la reserva. Porque lo que iba a ser un acto de apariencia democrática y una campaña de exaltación de la figura de algunas personas, se podía convertir en un acto de verdadera democracia interna o lo que es lo mismo, en un pifostio de la de sálvese quien pueda. Y eso no vendía. Ahí aprendí que si vas a hacer algo, nunca lo anuncies si no es preciso, y de hacerlo, que sea en el último segundo.

Esto llevó a que el candidato oficial se echase para atrás, pensaría ¿Dónde me voy a meter dios mío? Y claro puso los pies en polvorosa. Entonces se hizo búsqueda de otro candidato. Tan mal estaba la cosa, que el mismo Ibán García del Blanco, me llegó a sondear a mi mismo. Todo muy a escondidas, una mañana en la cafetería Europa, al lado de la Catedral de León. Yo me presenté con una bolsa de la compra, había invitado a comer a mi casa a la que de aquella era mi pareja y me pensaba esmerar para prepararle algo rico, rico. Para mi sorpresa, lo que yo pensaba que iba a ser un intento de hacer entrar en razón al candidato oficioso o de sonsacarme información se convirtió en un ofrecimiento del puesto de Secretario General de la Juventudes Socialistas de León. Por supuesto me negué, hubiese supuesto traicionar a gente que había confiado en mi, mi madre me educo en la lealtad hacia los amigos, y aparte le hice ver mis reservas respecto a mi preparación para ese puesto ya que llevaba poco tiempo y que seguía sin estar afiliado y no se sabía donde estaba mi solicitud, aunque todo esto parecía no ser ningún impedimento. Pero el caso es que rechacé tal honor y creanme que no me arrepiendo de ello.

Con el tiempo, ese honor recayó en Diego Moreno, a la postre congresista por la ilustre provincia de León, tras un congreso de pantomima en la antigua sede del PSOE en la Avenida Padre Isla, donde hubo que aguantar muchas chorradas, mentiras y un mal rollo considerable. Yo, de aquella ya había recuperado las fichas de afiliación, estaban en mi casa, no me hacía mucha gracia, que si no estaban dispuestos a darnos de alta, mis datos, cuenta bancaria incluida fueran rulando más por ahí. Todo esto con el consentimiento de las altas élites del partido como el actual Alcalde de León Don Paco Raquetas, que por allí lo vi muy absorto en los pósters de la que había sido su sede toda la vida. Aunque sospecho que habría alguien más detrás. Por lo que, viendo el percal, consideré mi vida política como ya finiquitada, aunque algunos amigos ya se habían quedado en el camino, y otros se quedarían más tarde.

El colega con el que ayer compartía jugo de cebada siguió en política. Llegó a ser cabeza de lista por un pueblo importante de la provincia de León, su pueblo. No era difícil que llegara a eso, tenía madera para ser político y más que podría haber llegado de no ser por el funcionamiento dictatorial dentro los partidos. Ahora, para las próximas elecciones, se me lo han cargado desde arriba. Se considera que no es el apropiado para ese puesto en estas elecciones. Yo considero que es un favor que le hacen. La marca PSOE, ahora mismo no vendería ni un brasero en la Siberia y le darían un soberano palo. En su lugar han puesto a alguien a quien manejar bien. El pelele de turno, otro Diego Moreno. Pero para consolarlo le han ofrecido otra candidatura, en otro ayuntamiento en el que ni ha vivido, ni vive ni nada y donde el PSOE, según me dice él, pierde por 6 a 1. O sea, lo quieren lanzar como un paracaidista tras las líneas enemigas, dispuesto para todo y listo para morir. Para su fortuna, creo yo, ha rechazado esta paupérrima oferta.

Por mi parte, la vida política acabó definitivamenten en 2007, yendo en listas de un municipio muy pequeño de León, en un puesto en el que, ni en el supuesto más optimista iba a salir concejal. Ahí acabé y no tengo ninguna intención de volver. De aquella época me quedan algunos amigos a los que tengo descuidados y sin duda muchas lecciones para mi vida futura. Me he parapetado tras libros, música, películas y algunos que otros hobbies. El tiempo me ha llevado a viajar y a conocer gentes de otras culturas, religiones, formas de pensar e ideologías, diferentes a la mía que me han abierto la mente. Otra realidad ajena a la política que considero más enriquecedora. Ya que la realidad política española no deja de ponerme, día tras día, ejemplos claros del funcionamiento antidemocrático que siguen todos los partidos para la elección de sus candidatos. Rajoy es un ejemplo de la otra calle, dedocracia la llaman. El impulso de los rodillos internos. Hasta tal punto llego la cosa que incluso los más rebotados con la situación, amenazaron con ir a la presa, pero se les aplacaba diciéndole que había que pensar en el partido, que esto era León y Zapatero venía de aquí y todo ese royo patatero. Se antepone el partido a las leyes que promulgan la democracia, en el bien de las leyes nadie piensa. Tal vez sea por eso, por lo que me alegré tanto de que ganara Tomás Gómez en las primarias de Madrid sin necesidad de padrinos.

El otro día escuche al periodista Javier Ruiz decir que en España el nivel político es tan bajo porque los políticos están mal remunerados. Que se lo digan a un camarero o a un minero fue lo primero que pensé, que se parte el espinazo de sol a sol por cuatro cochinas perras. Yo no pienso que sea este el problema, el problema del desaprovechamiento del potencial es que, es muy difícil que un tío con potencial tenga que bregar dentro de un partido para poder hacer algo, sin garantías de nada, porque el potencial no es lo que se valora, sino el medrar mediante el servilismo. Incluso cuando llegan arriba del todo, siguen siendo serviles, vean como ejemplo los cables de Wikileaks que están saliendo en el diario El País, cuan serviles son nuestros gobernantes ante otras potencias más poderosas.

Se acaba la cerveza y pienso que hay un enorme potencial desaprovechado por ahí, entre ellos el de mi colega, pero todo aquel que siga con ganas de hacer algo, que vaya con la honradez por delante, la honradez de la que otros con sus formas no hacen gala, ya que el fondo y las formas son igualmente importantes, porque si son lúcidos va a ser la única baza que cuando sean viejitos les va a permitir morir en paz. Y si deciden meterse en un partido político, no hay mayor honradez que el Artículo 6 de la Constitución Española de 1978 que dice: “Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la Ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos”.

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