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martes, 22 de febrero de 2011

España Vs. Alemania

Suelo madrugar, no por gusto, sino porque soy de despertares difíciles. Por las mañanas me gusta hacer las cosas tranquilamente, desayuno bien, lo recojo todo, me ducho y me visto. Todo esto lo hago siempre con la radio encendida, para enterarme de lo que pasa por en el mundo, incluso en ocasiones, si están hablando de un tema que me interesa, o van a hablar, me pongo los auriculares y voy escuchándola por el camino hacia la Universidad.

Y entre tantas noticias, la semana pasada hubo una que, seguramente no fue la más importante ni relevante, ni siquiera la que más me interesase, pero sí fue la que más me llamó la atención. Al parecer, al Ministro de Defensa alemán se lo quieren cargar, no por prevaricación, cohecho, robo, prostitución de menores, recibir prebendas ni nada que se le parezca. Se lo quieren cargar, porque cuando en su día se sacó el doctorado, resulta que lo hizo poniendo citas de autores sin mencionar que pertenecían a esos autores. Y ahora anda todo el pueblo alemán a la caza de la cita no citada en su tesis. Y al acabar de oír la noticia me dije para mis adentro: “Oye tú, igualito que aquí”.

Porque si señores, en Alemania, igualito que en España. Aquí, vivimos entre corruptos, impresentables, beneficiarios de amigos y demás, y nadie se escandaliza, todo lo contrario, aquí llegan al juzgado entre vítores y aplausos de algunos conciudadanos, apoyo de los compañeros de partido e incluso si hace falta, con insultos hacia los cuerpos de seguridad y del estado y a los jueces, preguntándose qué coño hace esa gentuza metiéndose con mi amigote del alma, llamándolos fascistas, sectarios, vendidos y demás. O sea, tipo familia Corleone, con todos mis respetos a la familia Corleone.

Pero la cosa no acaba ahí, este país, es el único que aún estando por debajo de la media europea en inversión respecto al PIB en educación, se especula de si se sacan plazas para maestros o no, que a pesar de las altas tasas de delincuencia no se sabe si este año se cubrirán las jubilaciones dentro del sector de la seguridad, e incluso, es el único país que, aunque un trabajador de la sanidad pública solo pueda otorgar 5 minutos por paciente, porque no le da para más la cosa, no se sacan más plazas de médicos. Se crean problemas y luego se presume de haber encontrado la solución. Se juaga con lo banal y con lo sagrado con la misma facilidad que un niño juega con un sonajero, pasándose la pelota de unos a otros, que si la culpa es del consejero, del ministro, de la oposición o de la puta que los parió a todos.

Pero lo más hiriente no es eso. Lo más hiriente es la pasividad de los ciudadanos que, ya sea por ignorancia o hartazgo, viven a merced de los caprichos de los políticos sin despeinarse un pelo. Cuando nos quejamos de algo, suele ser a destiempo, de manera equivocada y ante la autoridad equivocada, por ejemplo ante el ministerio erróneo porque no gestiona determinadas cosas, o ante un ministerio, cuando las competencias están transferidas y las lleva la consejería de turno y viceversa. Y lo peor, es que en muchas ocasiones, de quejarnos, solo nos quejamos por gilipolleces, pero por las cosas realmente importantes, pocas veces o nunca.

Vivimos en un modelo de sociedad carente de valores, principios e iniciativas ciudadanas, donde la especulación e hipocresía provocan de manera acelerada el fusilamiento permanente de un estado del bien estar basado en una educación y una sanidad pública de calidad, y protegido por jueces independientes y unos servicios de seguridad eficientes. En la actualidad, las clases dirigentes dejan en manos de sectores privados servicios básicos haciéndolos inaccesibles para buena parte de una sociedad que, en su clase media se ve más recortada que nunca. Olvidando, que esta clase media, es la que hace de los países modernos, modelos de sociedades democráticas. Y la vez, olvidándonos poco a poco de lo que significa ese término: “sociedad democrática”, ese modelo de sociedad donde los ciudadanos, son los que exigen respuesta a los dirigentes, donde los ciudadanos, hablan y los dirigentes escuchan, donde los ciudadanos marcan las agendas de los dirigentes y nuca, nunca al revés.

Puede que algún día nos demos cuenta de esto, también puede que ese día nos pille en un país extranjero hablando un idioma que no sea el materno sobre lo que fue España y lo que no es ahora. Puede que llegue ese día, pero a día de hoy, seguimos asistiendo de manera permanente a un circo político del cual todos somos culpables por nuestra falta de capacidad de sancionar en vez de alabar, en definitiva, por enormes tragaderas. Salud.

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