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sábado, 19 de marzo de 2011

Tragedia en Japón

Ya les hablé el otro día de mi pasión por los libros. Y hoy comenzaré este texto hablándoles de un libro en concreto, el libro en cuestión es La Odisea. En él se narran las aventuras de Odiseo, o Ulises, como ustedes prefieran. Odiseo trata de volver a su casa en la isla de Ítaca tras la Guerra de Troya, en esta tarea, emplea diez años, y no por placer, sino porque, a pesar todo su empeño y astucia, principal arma de Odiseo, en volver a casa, este se ve impedido por los caprichos de los dioses.

Esta historia forma parte de uno de mis libros favoritos, no por las aventuras que en él se narran, sino por la lección que uno saca de este, la cual no es otra que, por mucho que uno se empeñe en conseguir algo y por muy capacitado que esté, si los dioses se empeñan en lo contrario, nunca lo conseguirá. Ahora sustituyan esos dioses por los designios de su dios particular, el azar, el destino o la naturaleza y tendrán un claro ejemplo de los que está pasando en el mundo hoy en día.

La soberbia humana no conoce límites, nos creemos capaces de controlar el universo, sin darnos cuenta que en este universo, existe una fuerza que nadie puede controlar por más que uno se empeñe, y no es otra que la fuerza de la Naturaleza. Esta cuando se presente inesperada, fría y brutal no hay elemento humano que la pueda detener. Se podrán minimizar sus consecuencias, pero nunca eliminar por más que nos empeñemos. Y esto es lo que sucedió el hace una semana en Japón.

Japón, uno de los países más avanzados del mundo, desde viernes 11 de marzo de 2011 pasó a situarse en el epicentro de la catástrofe mundial por culpa de un terremoto, el quinto más alto en la escala Richter a lo largo de la historia, al cual le siguió un Tsunami devastador que, a parte de matar a miles de personas, afectaron gravemente a la central nuclear de Fukushima, lo que provocó que, sin acabar de contar los muertos de los dos primeros, ahora mismo la preocupación radica en las consecuencias que puede generar una fuga grave de radioactividad en dicha central.

No sé, si las autoridades japonesas han actuado con la diligencia y la precisión adecuadas, no poseo los conocimientos técnicos suficientes, ni he leído tanto sobre este particular para saberlo y tampoco estoy allí para tener un contacto directo sobre la materia y la situación concreta, así que muy a mi pesar, y en contra de la forma de actuar de muchos articulistas y tertulianos de aquí, voy a opinar únicamente sobre lo que sé, sobre aspectos más generales, aspectos sobre los que yo creo se deben orientar en tres direcciones: humanitario-social, científico-preventivo y energético-tecnológico.

Humanitario-social: A este respecto resulta esencial, primero que nada enviar todo el apoyo, aliento y ayuda al pueblo japonés por parte de todas las naciones. Ese gran pueblo que se encuentra en una situación extrema y que a pesar de su alto nivel económico y tecnológico seguro que no le viene de más. Y es que la humanidad se demuestra ayudando a todo el mundo, sin subordinarla a un nivel económico o a aspectos raciales. En segundo lugar, conviene, tomar ejemplo de los japoneses, pues han demostrado un estoicismo y una civilidad que a buen seguro no sería de resaltar si esta misma tragedia hubiese sucedido en cualquier otro lugar del planeta. La sociedad japonesa representa hoy más que nunca un modelo de sociedad a imitar por todo el mundo.

Seguridad: Obviamente, como les decía al principio, cuando la naturaleza se presenta de esta manera, no hay nada que esté de la mano del hombre para remediar la tragedia. Y esta no es una excepción. El hombre tiene que dejar de creer que todo lo puede, que con la ciencia se pueden plantear soluciones y alternativas ante todo, porque no es así. En este aspecto, el hombre de épocas anteriores a esta, era mucho más lúcido y realista, pues siempre supo que todo su mundo se podía venir a bajo si por un segundo subestimaba el poder de la naturaleza. Los romanos planteaban construcciones tomando como referencia los elementos naturales para evitar tragedias, ahora construimos en cauces de río y luego nos asombramos que se inunden nuestras casa, un poco ilógico. Hay que plantear medidas de prevención y actuación ante este tipo de incidentes, y esto hay que llevarlo a todos los ámbitos de la vida, no solo a las nucleares, sino hasta la construcción de un bloque de viviendas. Vasta de lloros y supuestas revisiones a toro pasado, hay que depurar responsabilidades, ya sea de técnicos, políticos, constructores, etc., caiga quien caiga, no puede ser que siempre paguen el pato los mismos. Y por supuesto, y centrándonos más en el aspecto de las centrales nucleares, hay que revisar el estado en el que se encuentran estas, revisar las medidas y políticas de seguridad y los protocolos de actuación en caso de incidentes. Obviamente y como decía antes, hay catástrofes, que ante situaciones así nada se puede hacer, pero hay plantear todas las medidas de tipo preventivo que se puedan si estas permiten al menos salvar una sola vida más.

Energético-tecnológico: Nunca he sido un defensor de la energía nuclear, todo lo contrario, siempre me opuse a la construcción de centrares nucleares, aunque tampoco les negaré a ustedes que me tragué los argumentos que defendían la necesidad de la energía nuclear como una alternativa seria. La crisis actual, sumado a la falta de alternativas a la quema de combustibles fósiles para la obtención de energía engendró este discurso a nivel mundial, y fuimos muchos los que vimos en él la posible salvación, aunque no nos gustara, que en el caso de España era más necesaria que en otros países debido a su dependencia energética. Los interesados políticos y económicos nos alejaron del discurso realmente importante que no es otro que el plantearse: ¿por qué las energías renovables son tan caras? Porque si supuestamente suponen una fuente inagotable de energía, ¿qué las hace tan caras? ¿su construcción? ¿o es que acaso no es cara la construcción de una planta de energía nuclear? ¿y no resulta cara la planta de extracción y tratamiento de las materias que se consumen que con las renovables no hacen falta? Necesitamos que expertos en la materia a nivel mundial, nos expongan de manera clara a qué se debe el coste tan elevado de estas fuentes energéticas y la forma concisa de abaratar el coste de las mismas. Porque hay que plantear un modelo energético a nivel mundial más ecológico y seguro para todo el planeta, que no comprometa ni a las generaciones presentes ni a las futuras. Y por supuesto, dejando de lado los actuales intereses económicos, y es que, a raíz de esto, algunos empresario de León por ejemplo, han aprovechado esta tragedia humana para defender el carbón como una fuente de energía segura, sin mencionar que sea probablemente esta, una de las energías más contaminantes, y por supuesto demostrando su falta de escrúpulos ni humanidad.

Finalizo anhelando que las consecuencias de toda esta tragedia, que todavía no se sabe hasta dónde llegarán, sean lo mínimo posible, mandando mi apoyo al pueblo japonés y deseándoles que resurjan de esta terrible tragedia lo antes posible para que vuelvan a ser el país que siempre fueron, un gran país.


1 comentario:

Ulises dijo...

http://www.rtve.es/alacarta/videos/noticias-24-horas/especial-catastrofe-en-japon/1049373/