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miércoles, 6 de abril de 2011

Y luego me arrepentiré

Hace un mes aproximadamente quedé con un amigo en el Bar Nápoles de León para tomar un café. Suelo ir a ese bar desde hace años, no muy asiduamente, pero si me paso por ahí de vez en cuando. He de reconocer que me gusta ese garito, el ambiente, el café y el pincho de tortilla descomunal que ponen. Aparte, los camareros, si bien nunca han sido muy dicharacheros hacen su trabajo de manera eficaz y seria, sin poner mala cara a la clientela.

Al salir, enfocamos la Calle Covadonga y mi amigo me confesaba que tenía ganas que llegaran las elecciones generales para que saliese el partido socialista del gobierno, que bajo su punto de vista, estaba haciendo las cosas muy mal. A continuación, parados en medio de la acera, echó una calada y añadió: “luego ganará el PP y me arrepentiré”. Ante esa afirmación, yo asentí y dije: “sabes que va a ser así”.

Luego nos despedimos, y yo me fui pensando en esa conversación. Es la misma conversación que tengo conmigo mismo en mi cabeza. La certeza de un gobierno que no supo prever ni afrontar la incipiente crisis que se avecinaba y ahora paga las consecuencias con la toma de medidas drásticas, obligado por una Europa que se muestra más insolidaria que nunca. Y la certeza que la solución no se encuentra en la bancada de enfrente. Y estos pensamientos, que me abordan, los encuentro cada vez más, en otras personas. Personas desencantadas, a las que les duele vivir en esta España. Tanto a los mayores como a los jóvenes. A los mayores porque saben lo que dejan a sus jóvenes y los jóvenes porque sienten desconsuelo al ver lo que reciben.

Porque todo este espectáculo nos lleva a que una chica madrileña con su carrera de biología y un master medite muy seriamente si trabajar en un supermercado, porque de lo suyo no encuentra trabajo con un sueldo superior a los 400 €. Que amigos de León tengan miedo a decir en su trabajo que preparan oposiciones por miedo a represalias, o algo peor, el despido. Que a un chica le quiten días de vacaciones sin derecho a reclamar a pesar de trabajar 10 horas diarias y cobrar escasos 700€ al mes. Que en Tenerife se trabaje hasta 12 horas diarias, sin apenas poder ver a sus hijos y nadie rechiste porque los despidos están a la orden del día. O que incluso haya amigos que quiten de su currículum vitae que son diplomados o licenciados para que los contraten por lo menos para reponer.

Luego, los que no tienen trabajo van al paro a ver si suena la flauta o miran por Internet y ven que no encuentran nada o que lo que encuentran no es cerca de casa y está mal pagado; y entonces te dicen: Pero si me voy, entre alquiler, comida, etc. no podrá ahorrar nunca nada, ni para comprarme un coche.

Con esa cara de desconcierto salen a la calle y ven a haraganes viviendo como curas, porque ningún empresario, amiguitos consentidos de los dirigentes, en este país valora estudios ni conocimientos. La empresa privada española requiere de tontos útiles, alguien a quien engañar fácilmente. Llegan a su casa, encienden la tele y ven a la Belén Esteban de turno llevándose un pasta gansa mientras un pueblo, cada vez más analfabeto, sigue bien atento su última peripecia. Asisten desde su sillón al espectáculo cada vez más dantesco, de políticos, sean del partido que sean, corruptos, mentirosos, inútiles y sinvergüenzas, que gastan dinero en obras no operativas, regalan empleo público a sus amigos o directamente roban de las arcas públicas para intereses personales. Observan con desasosiego como los sindicatos anestesiados, no hacen nada. Y unos medios de comunicación vendidos a los intereses fácticos.

Entonces levantan la cabeza y se quedan mirando fijamente su título universitario colgado en la pared preguntándose: ¿de qué sirvió tanto esfuerzo? De repente algo les saca de sus pensamientos. Los reclaman para comer. Se levantan y van a la cocina, se sientan en la mesa y sus padres les preguntan: ¿Qué tal te ha ido? Y la única respuesta posible es el silencio.

1 comentario:

Ulises dijo...

Si es que de verdad, las cosas no pasan por casualidad. Pa que vean la voluntad de los políticos, de ambos lados del emiciclo, por solucionar la situación actual, hoy se votaba en la Unión Europe si en vez de viajar en clase preferente, lo debería hacer en clase turista, para ahorrar dinero a las actas públicas. El resultado ha sido que no, que cómo van a viajar esos señores en clase turista con personas normales y corrientes. Y a continuación lex pongo un link con los votos de los eurodiputados españoles, y sorprándase al ver que tanto unos como otros, de todos los colores políticos, votaron en su mayoría lo mismo, que no. https://docs.google.com/document/d/1hHfaBfrCQ0UZQsF2sDYLYK83Rh7su3khGIHaxgi06MU/preview?hl=en&pli=1&sle=true#