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lunes, 16 de mayo de 2011

22-M Parte 2

Hoy, para esta segunda entrega sobre las elecciones autonómicas y municipales del 22 de mayo, quisiera comentar algo sobre las instituciones y sus dirigentes que gestionan los recursos de la nación española y de los españoles.

España es posiblemente uno de los estados más descentralizados de Europea, un país sobre el que constantemente no parar de surgir iniciativas localistas, regionalistas, autonomistas, nacionalistas e independentistas. Se ha creado el espíritu de la tribu, la república independiente de mi casa como el anuncio de IKEA, de los individual sobre los colectivo, donde todos tenemos derechos a hacer lo que nos dé la gana, sin poseer un ápice de sentimiento de comunidad, ciudadanía, sociedad y solidaridad. Y vaya por delante que no tengo nada en contra de ninguno de estos movimientos, aunque algunos de ellos se fundamenten en la demagogia, la mentira, el engaño y el falseamiento de los hechos y la realidad, pero cada uno se monta el chiringuito como quiere y como puede, luego son los ciudadanos ignorantes por un lado e interesados por el otros, lo que, de manera libre y voluntaria van a comer de ese barrizal.

Pero la idea a la que quiero llegar hoy no es esta. La idea a la que quiero llegar es la manera en que se ha vertebrado el estado del bien estar que se ha creado en nuestro país. Verán, esta descentralización ha traído consigo la aparición de un gobierno central, gobiernos de las comunidades autónomas, diputaciones provinciales o cabildos insulares, consejos comarcales y ayuntamientos. Todas ellas con su correspondiente cuota de poder y con su correspondiente presupuesto, que deben, quieren y necesitan gestionar sin supervisión alguna.

Esto nos ha llevado a una España completamente sometida a los caprichos del alcalde de turno, presidente de diputación o autonómico, libertad abosula, tienen incluso para endeudar a su institución o arruinarla sin que nadie les pueda tocar. Nadie está por encima de ellos y nadie tiene derecho, desde arriba, mucho menos desde abajo, a valorar su gestión, en parte por el poder que les hemos dejado adquirir, en parte por la estructura del estado y por otra parte, por la impunidad que sus partidos les otorgan. Ahora bien, menos cuando hay problemas, entonces la culpa es de los de arriba o de los de abajo, que casualmente, serán de un partido contrario al suyo, lo que denota una falta de coordinación y una omisión de su deber para trabajar conjuntamente en favor del bien de los ciudadanos.

España requiere de mayor rigor democrático a base de participación y actuación social, titular de prensa y de urna. Hay que limpiar las instituciones de implicados y presuntos implicados mediante la participación democrática. Sé muy bien que existe un gran descontento ciudadano, yo también lo tengo, pero no se puede permitir que estos individuos campen a sus anchas por la geografía española. Para lograrlo no solo hay que cuestionarlos a ellos, hay que cuestionar a los partidos que los sustentan, a los empresarios que los apoyan, la institución que los ampara y a los serviles que se postran a su paso. Nos callamos ante determinados actos del alcalde o presidente de turno dentro de lo que ellos consideran su cortijo, pensando que como no va con nosotros, no pasa nada, es más en ocasiones nos apresuramos en mostrarnos mansos, sumisos o serviles. Y ahí está el error, debemos pensar que, lo que hacen a uno hoy, mañana se lo pueden hacer a otro. Pues la diferencia entre ser un tonto útil y un tonto inútil es el tiempo, el tiempo que pasa en ir de la utilidad a la inutilidad. En otras palabras hay que actuar de manera social, ciudadana colectiva y solidaria.

Por otro lado tenemos a instituciones, que las hay en España, no sometidas al voto directo. El ejemplo es el de las diputaciones provinciales, cuya composición sale de la representación de los distintos partidos en los ayuntamientos que componen la provincia. Y yo me pregunto, ¿a ustedes les parece normal que una institución como la Diputación de León, que maneja para el 2011 un presupuesto oficial de 161.796.691,59 €, que se ha demostrado vía judicial enchufismo en las vacantes de empleo promocionado, que se encuentra subyugada a los caprichos de su presidenta, etc. no se someta al escrutinio directo de las urnas? Y no solo por esto, sino también porque, a mi me puede gustar un alcalde de un partido para mi pueblo, pero no gustarme el candidato a la diputación del mismo partido, de la misma manera que me gusta un partido para mi comunidad y otro muy distinto para el gobierno central.

Luego tenemos el caso de la Diputación de Castellón donde se construyen aeropuertos sin licencia para su uso, que hasta página web han creado para informar del estado de la ausencia de vuelos, y todo pagado con el dinero de todos los contribuyentes, que parece mentira que no se les ponga la cara colorada cada vez que sale su presidente provincial en la televisión. Cito estas diputaciones, pero podría citar otras tantas en las que seguramente pasan cosas que no debería suceder, y esto es algo para reflexionar. En este país estamos sosteniendo un sinfín de instituciones, y todas tienen como fin gestionar, y o las sometemos a todas a la censura del voto, o eliminamos a los políticos de la ecuación y ponemos a contables y administradores, o tal vez sea el momento de plantearnos la organización nacional definitivamente y para siempre.

En estas elecciones, recordemos que son elecciones autonómicas y municipales, se eligen a representantes municipales y autonómicos y de revote algunos senadores, y estos elegirán a la postre alcaldes y presidentes y dirigirán las políticas del país. No nos quedemos de brazos cruzados, y exijámosles más de lo que en muchos casos dan.

PD.: Ya iba siendo hora que en España se diera una iniciativa como la de ayer de "democracia real ya". Sin partidos, ni sindicatos, sin poderes ideológicos, fácticos y económicos detrás, solo personas descontentas con la realidad del momento. Espero que se prolongue en el tiempo.

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