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sábado, 23 de julio de 2011

Horror en Noruega

Ayer por la tarde me encontraba absorto en el paisaje que se proyectaba a través de la ventanilla de un tren media distancia procedente de Madrid Chamartín con destino León, cuando me vibró el móvil. Al abrirlo me encontré con el mensaje de un amigo que me decía: “Varias bombas en edificios y coxes, y muertos en oslo.tmb an entrado a tiros en un campamento juvenil de verano dlos socialdemocatas y tmb ai muertos. Al Qaeda la principal hipotesis”.

Mi primera impresión, sin conocer los detalles, fue de espanto y horror. Muertos en Noruega… y Al Qaeda otra vez. Madre mía. Yo, que viví 4 meses en Suecia y tengo un amigo medio sueco perdido por el sur, sabía muy bien como estaban las cosas por ahí arriba. Un ataque de integristas podría suponer el impulso que necesitaban los militantes de extremaderecha que viven disfrazados en los países nórdicos tras el estado del bien estar, para lanzarse como energúmenos a las calles y difundir su mensaje de odio hacia los extranjeros en general y los musulmanes en concreto.

Cuando llegué a casa, lo primero que hice fue conectar Internet y poner el canal 24 horas para enterarme bien de lo sucedido. La realidad era bien distinta, resulta que no era de Al Qaeda, sino que el presunto culpable de esta tragedia, un tal Anders Behring Breivik, era un miembro ultraconservador, antiislamista y vinculado a la ultraderecha. Así que no cabía esperar reacción por parte de la extremaderecha, esta era la acción y la reacción.

Como les decía, yo viví 4 meses en Suecia, suficiente tiempo para darme cuenta de cómo están algunas cosas por allí arriba. La primera es el deficiente nivel de seguridad de estos países, acostumbrados a una baja tasa de actividades delictivitas, que en su mayoría se reducen a hurtos, peleas sin importancia y la violencia machista, la mayor de Europa. Y más concretamente, Noruega, un país con 4.500.000 de habitantes aproximadamente donde cualquier robo a mano armada es motivo de titulares, aunque no haya víctimas.

Ante esta realidad, la reacción en estos países, ante un acto de tal envergadura es lógica, una reacción de horror y espanto como nunca antes, que por parte de cualquier persona cuerda es compartida. Y obviamente un acto de estas dimensiones, es atribuible sin duda a Al Qaeda para la gran masa, pero de ahí, a que haya medios de comunicación y/u organismos e instituciones que lo señalen como tal no es lógico, ni sensato. Las falsas acusaciones, sin pruebas evidentes solo generan miedos irracionales que pueden desembocar en reacciones poco coherentes, en este caso, el odio hacia determinados colectivos. Y lo peor, es un camino de doble via, al que todos podemos jugar con consecuencias dramáticas.

Pero resulta que ahora no, que la acción la llevó a cabo un ultraconservador, y que quieren que les diga, me juego el gaznate a que ya hay fanáticos clamando contra los ultraconservadores cristianos. Entonces uno se da cuenta que nada se ha aprendido. Porque si el Islam no es el responsable de 11-M en Madrid, el cristianismo no lo es del 22-J en Oslo. Y no se trata de exculpar a nadie, ni de crucificar a todos. Estos actos no son atribuibles a una religión o a una ideología, solo son atribuibles a locos y dementes, esclavos de su propia vanidad, que se excusan en estas para difundir un mensaje de odio, expresado en este caso en forma de un baño de sangre. Y es que es precisamente a estos asesinos, a los que hay que perseguir y condenar, y no las religiones o las ideologías.

Porque el odio que se promulga hacia lo ajeno, no es un elemento exclusivo de una ideología o una religión, todo lo contrario, el odio se apoya en las ideologías y las religiones para retroalimentarse y manifestarse impúdico, y su altavoz son unas personas que, lo difunden como un reguero de pólvora. Y es que ni las religiones ni las ideologías fueron el peligro, si no las personas que las manipularon a su antojo, interés y beneficio. Claro que, resulta lógico pensar que este individuo es solo el brazo ejecutor, donde habrá muchos implicados de manera directa o indirecta, a los cuales habrá que localizar, pero esto no conlleva hacer purgas, actuaciones drásticas, ni proponer tramas secretas, ni llevar a cabo juicios indiscriminados al más puro estilo Macarthismo, sino buscar a los responsables de los que difunden, toleran o subvencionan estos mensajes de odio y censurarlos.

Sea como fuera, el que caso es que a estas horas, ya se habla de más de 90 muertos y uno piensa que cuando la gente antepone sus ideologías y creencias a la vida de las personas, su integridad y su libertad el mundo parece dar un pasito hacia atrás. Hacia la barbarie de siglos pasados.

Pd.: Mi más sincero pésame para los familiares de los muertos y para el pueblo noruego. Y espero que los heridos se recuperen pronto.

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