The ship of Odysseus - Le navire d'Ulysse - La nave di Ulisse - Das Schiff von Odysseus - O navio de Odisseu - Het schip van Odysseus - Fartyget Odysseus - הספינה של אודיסאוס - Skibet af Odysseus - Το καράβι του Οδυσσέα - 奥德修斯的船 - オデュッセウス - Корабль Одиссея - سفينة أوديسيوس

miércoles, 16 de enero de 2013

Religión en las escuelas públicas

Nunca he tenido ningún reparo en manifestar mi actual ausencia de creencias religiosas, o dicho de otra manera, mi ateísmo, aunque también es cierto, que no siempre fue así, de hecho, durante todos mis años de educación obligatoria siempre cursé Religión Católica en detrimento de su alternativa, la ética, debido a que de aquella, yo, como la mayoría de niños españoles criado en el seno de una familia católica, y llevado por la norma general de que se adquieren las creencias familiares como propias, era creyente.

Pero el tiempo pasó, crecí y con el paso del tiempo fui perdiendo mis creencias, primero en las instituciones religiosas, luego en sus mitos y ritos, para acabar negando la existencia de cualquier deidad. En resumen, yo cambié, sin embargo hay cosas que parecen no cambiar a mi alrededor, entre ellas, que la escuela sigue adoctrinando en la religión católica en las escuelas públicas de este país, que según su vigente Constitución de 1978 se considera aconfesional. Nótese que he puesto adoctrinando en negrita por algo que explicaré más adelante.

Me da exactamente igual que cada familia eduque a su hijo en la fe que crea más oportuna o en ninguna, como tampoco pongo ninguna objeción que cualquier empresa privada del sector educativo imparta una formación desde la visión religiosa que estime apropiada. Sin embargo no acabo de entender, por no decir rechazo en plano, que un estado que como decía antes se manifiesta aconfesional, mantenga con dinero público el adoctrinamiento religioso, en este caso de la religión católica, aunque me valdría cualquier otra religión.

Quisiera ahora aclarar la diferencia entre adoctrinamiento y educación, ya que existe una gran confusión hoy en día entre ambas, porque a estas alturas, seguro que la mayoría de ustedes pensará que me muestro en contra de la enseñanza religiosa en las escuelas públicas y no es así. Estoy a favor de la enseñanza de religiones en los centro escolares públicos, pero soy un fuerte opositor al adoctrinamiento religioso en los colegios públicos.

La realidad política, social y cultural occidental se forjó a partir de una historia donde la religión cristiana fue durante muchos años de la mas predominante, por lo que el conocimiento de dicha doctrina resulta esencial para la comprensión del entorno que nos rodea. Pero dicho conocimiento se puede impartir a partir de otras áreas, aunque también puede ser que dicha enseñanza se deba ver reforzada a partir de un área concreta de manera conjunta con las otras religiones que han formado parte de nuestro pasado y que aún mantienen su huella en el presente, de manera más minoritaria que la primera, por lo menos en algunas zonas.

Les pondré un ejemplo sencillo para que lo vean claro. Como habitante de León, paso asiduamente delante edificios monumentales que componen la fisionomía de dicha ciudad como la Catedral, edificios ligados a una serie de creencias que le dan un significado a su estructura, composición y ornamentación, y sería imposible alcanzar un conocimiento pleno de estos elementos sin una educación correcta en la educación religiosa. Y lo mismo pasaría si paseando por las salas del Prado viera el cuadro de Marte de Velázquez o el Saturno devorando a un hijo de Goya sin un buen conocimiento de las creencias clásicas.

Pero la realidad es otra y hoy en día, por encima de todo lo que se pretende es adoctrinar a los niños en la religión católica. El acto de adoctrinar va más allá de la enseñanza de la religión, y lo que se pretende es, aparte de esto, inculcar determinadas ideas o creencias. Y con esto ya no estoy de acuerdo, y no sólo porque se empleé dinero público, sino porque el sistema educativo de un estado democrático tiene que tener como fin último formar ciudadano libres y no engrosar las filas de los confesionarios, además de ir en contra de las libertades personales de poder decidir en la plena madurez la confesión que se considere más apropiada.

Pero no nos quedemos solo en los grandes ideales, ¿se imaginan que se financiara con dinero público la enseñanza del islam o el judaísmo? Seguro que saltaban chispas, y eso a pesar que España estuvo buena parte de su historia habitada por individuos de estas dos religiones. Y es que hemos perdido la perspectiva, la Revolución Francesa nos enseñó que el estado, los individuos y sus libertades están por encima de cualquier religión, aunque esto lo olvidamos en España tras casi 40 años de una dictadura, donde uno de sus pilares era la Religión Católica.

Pero claro, todas estas cosas no pasaría si se desarrollara una enseñanza religiosa como la que planteo o si hubiera una alternativa al adoctrinamiento seria, porque uno de los mayores triunfos de la Religión en las escuelas es que ningún gobierno ni grupo social, ya sea de izquierdas o derechas se ha si quiera planteado desarrollar un currículo serio para la denostada Ética y en la cual, salvo honrosas excepciones de algunos maestros que decidieron coger el toro por los cuernos y plantaron una alternativa con contenido y continente, esta área solo se decida al repaso o a diversas chorradas sin un cuerpo unificador respecto al resto del currículo que se plantee el desarrollo de unos objetivos concretos y se englobe en niveles superiores al del centro, haciendo que muchos padres, ante este panorama se decidan por la religión como alternativa para sus hijos.

No quiera acabar este tema sin abordar otro dislate de la religión en las escuelas públicas, que no es otro que el de las personas que la imparten. No puede ser que el estado pague el sueldo de los profesores de religión y no tenga capacidad para contratarlos, pues dicha responsabilidad recae sobre la diócesis correspondiente. Esto es un disparate, se imaginan ustedes que van a una empresa y le espetan al jefe, director o responsable de la misma: yo te contrato a alguien, pero el sueldo se lo abona usted. La reacción más suave sería una carcajada sonora, cuando no les mandes a tomar por culo.

Y mientras todo esto sucede, los gobiernos se suceden y por consiguiente las constantes leyes deseducativas, y aquí parece que casi nadie se inmuta. Ahora bien, y antes de acabar el tema quisiera dejar una reflexión. Supongamos que la enseñanza de la religión católica es imprescindible dentro de las escuelas, que hay que concretarla dentro de un área y que habría que subvencionarla con el dinero del estado, no sería igual de lógico pensar lo mismo de un la enseñanza de los valores morales, cívicos, éticos, plurales y democráticos. Ahí lo dejo.

No hay comentarios: